RESOLVER, CONTENER Y APRENDER
- Ciro Seisas
- 8 may 2023
- 3 Min. de lectura

Es difícil explicar la responsabilidad que se siente cuando un espacio colectivo de miles de personas que empujan para transformar la realidad, te elige como representante.
Me tocó muchas veces enfrentarme a un público en un escenario, pero esta vez había miles de historias de vidas que la pelean en los barrios todos los días, acompañando y empujando fuerte para que no aflojemos. Vivimos tiempos de mucho individualismo y donde todo es efímero, pero yo fui educado con valores, los mismos que les transmito a mis hijos todos los días.
Entonces soy de esos que aún creen en la palabra, en el trabajo, en el esfuerzo y en ser responsables de nuestras acciones y promesas. La confianza que depositaron en mí es sinónimo de responsabilidad: la responsabilidad de llevar adelante un proyecto colectivo. En este caso, representando al departamento Rosario en el Senado provincial.
Durante gran parte de mi vida caminé uno y cada uno de los barrios de Rosario laburando en los medios, sobre todo de notero, a ellos/as nadie le tiene que contar lo que es un barrio y su realidad. Ahí conocí cuáles eran los problemas más importantes de la ciudad y cada una de las necesidades de nuestra gente. Por eso decidí involucrarme en la política y lo hice de la mano de Pablo, que tuvo que pelearla con su salud, y a la vez puso y pone la cara y el cuerpo por la ciudad que ama. Y creeme que la ama, como a Seba y a Cami.
Soy de esos que aún creen en la palabra, en el trabajo, en el esfuerzo y en ser responsables de nuestras acciones y promesas.
Para los que no venimos de la política, cada día es un aprendizaje. Porque hablando de valores, el que cree que no tiene que aprender hasta el último día de sus vidas, termina ahogándose en su soberbia. Este año y medio aprendí lenguajes, formas, corrobore cosas, me sorprendí de otras, me volví a juntar con protagonistas de la ciudad, pero desde otro lugar, con otra responsabilidad. Volví a todos los barrios de la ciudad, pero ya no solo a escuchar y grabar, ahora también para resolver, contener y siempre aprender.
La realidad es que me tocó una época demasiado brava para arrancar en este camino. En medio de una pandemia, con el ecocidio en las islas que nos llenaba los pulmones de humo y, sobre todo, con la tremenda y triste situación que sigue escalando con la inseguridad. Y pasó que ví el esfuerzo de la mayoría los y las que formamos parte del concejo para frenar la sangre en la ciudad. Y lo miraba a Pablo en la pandemia ordenando a las abuelas con el megáfono, o teniendo que ir hasta el obelisco para que pare el humo, y sobre todo poniendo la cara ante cada hecho donde la mugre mata, intimida o deja su marca.
Mil veces escuche que le decían ¿Porque saltas y pones la cara vos, si los que tienen que dar respuestas son otros? Me importa un carajo! respondió mil veces también. Es bravo explicarle a una madre a la que le mataron a un hijo, que un intendente no tiene las herramientas para enfrentar el narco delito, también le va a importar un carajo. Pero lamentablemente es así, no las tiene. Y las pidió y no lo dejan. Y las pidió por ley, y lo trabo el Senado provincial.
Y acá estamos, preparado para seguir defendiendo ese Gran Rosario que amamos y que muchos miopes no ven (cuando les conviene) desde el lugar que nos toque, seguir reclamando que nos respeten, que nos devuelvan un poco de todo lo que le damos al país, a la provincia. Con el compromiso y la responsabilidad de siempre. Equivocandonos y aprendiendo, pero sin perder la costumbre de decir la verdad.






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